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Nuestro Humilde Homenaje – Esteban Cerioni

Después de un tiempo de ausencia, se me hace difícil escribir este post sin emocionarme, más cuando se trata de la partida de un amigo. Una persona a quien siempre admiré por su temple, su personalidad, su dedicación, su música, su entrega y su amistad.

Debo confesar que no lo conocía de hace muchos años, pero gracias al ámbito del rock tuve la suerte de cruzar caminos. Él era de ese tipo de persona que ni bien hablabas un par de palabras, te daba la impresión de que lo conocías de toda la vida; su carisma, su forma de pensar y su humor sarcástico hicieron nacer una amistad corta pero bien cimentada de buenos momentos y largas charlas.

Para el que no sepa, su trayectoria fue extensa e intachable, siendo su banda Redd la primera en grabar un disco en Tucumán. Pasó por innumerables bandas, no tan solo de Tucumán, sino también en Buenos Aires e Italia como ser «Meridiano» (BA), Taxi (BA), Demolatino (It), Darkness Darkness (It),  V’Ger (It), Chevrolet 56 (T), Trilogía (T), Arkangel (T), entre muchas otras. También creó el blog llamado REDDLAND, donde subió muchas información de su carrera, ya sea, discos, videos, fotos, recortes, etc.

Demolatino (banda italiana que integró en su estancia en Europa)

A modo de homenaje les dejo algunos testimonios de amigos y colegas de este emblema del Rock Tucumano, recordándolo de la mejor manera.

Augusto Gallegos (Syderalus, The Worms):
Hablar del bajista, cantante, o músico, puede parecer redundante. Porque en realidad su obra y su entrega al público, habla por sí sola. Siempre un adelantado, inquieto buscador de oportunidades, se lanzó junto a sus compañeros de REDD, a grabar el primer disco de Rock de una banda tucumana, en el año 1978. La pasión, la energía y la perseverancia lo acompañaron hasta sus últimas horas. Amigo fiel, con sus fuertes convicciones, repartía consejos y vivencias como escaparate de su propia experiencia. Siempre tratando de alentarnos a dar lo mejor, a jugarse, a apostar a la calidad, ofreciendo la mejor versión de nosotros mismos. El hacía eso, se entregaba completo, con sus defectos y virtudes. Combo completo. Frontal y transparente. Su mayor orgullo siempre fue lograr todo por su propia cuenta y esfuerzo, independiente hasta el final. No necesitó de nadie para ser reconocido por su arte.

Hasta el Japón llegó el disco de REDD. Las circunstancias de la vida, no le dieron la dicha de vivir conforme a lo que aportó a la cultura, pero no era algo que le pesaba, justamente por la independencia que él mismo predicaba y practicaba. No obstante nunca se quedó quieto, participó de varios proyectos musicales, en Tucumán, Buenos Aires e Italia; y más allá de ser recordado como un músico del ambiente progresivo, no se limitó jamás a ese estilo, habiendo pasando por músicas variadas, con distintas agrupaciones.
Siempre destacó los valores de la amistad ante todo, incluso ante la música misma que era su vida. Tocar con amigos fue su prioridad, compartir y pasarla bien. No importaba «qué» tocar, sino «con quién».
No hay vacío que se compare ante la ausencia de un amigo, pero su legado vivirá por siempre, al igual que el cariño y entrega que nos brindó.
¡Hasta pronto amigo querido!

Lucas de León (Los Inspectores):

«Primero seamos amigos, después tengamos una banda.»

Del músico Esteban Cerioni es de quien más se conoce. Del amigo Esteban Cerioni también, pero quizás en menor medida. Es éste justamente el rasgo de él que a mi me deja más marcado. Y es que para «el viejo», además de sus padres, había una sola cosa más importante que la música: la amistad. Tanto es así que la primera vez que nos vimos las caras después de conversar mucho por Facebook, me dejó bien en claro que primero teníamos que ser amigos para poder entonces tener una banda y tocar juntos.

Así fue mi etapa al lado suyo. Craneando muchísimas actividades musicales, grabaciones y conciertos que queríamos hacer, de todo tipo y color. Desde tocar músicas de Los Gatos o Vox Dei, algunas propias, otras de sus raíces italianas, y hasta lo que Esteban llamaba «Redd Revisitado», un proyecto en el que pretendía homenajear a Juan y Luis, sus compañeros en aquella banda, y en el que tuve la suerte de que me haya invitado a participar activamente. Hay algunos videos que datan de 4 meses atrás, ensayando y tocando “Reyes en guerra” con Hernán Ruíz (batería) y Rodrigo Ferreyra (teclados), con quienes tocamos en la banda que nunca tuvo nombre y sólo tres felices pisadas de escenario.

Pero bien; por encima de lo musical, Stefano puso siempre el ser amigos. Ensayar es importante, pero más aún es quedarse al tercer tiempo y compartir un chegusán con papas gratinadas, o un café con tostado de jamón y queso. Y de no haber ensayo, teníamos durante la semana y a cualquier (des)hora, conversaciones kilométricas sobre bandas, más proyectos, actualidad y política argentina, y catarsis mutua a causa del nefasto FPL (siglas absolutamente establecidas en su círculo, y que en la jerga «cerionística» hacen referencia al Fucking Puto Laburo), ¡jaja! Así fue mi amigo, el viejo; siempre pero siempre instando al encuentro y al momento compartido, cuestión que le ha costado algún dolor de cabeza al encontrarse con un tipo de naturaleza solitaria y consumido por los tiempos del mundo moderno como yo. Dolor de cabeza que después iba a traducir en un planteo de berrinche tano para que yo me cague de risa mucho, y entonces él también, y volvamos al abrazo tan afectuoso de cada vez.

Me quedan los proyectos musicales inconclusos que alguna vez le quisiera entregar; las palabras generosas y de apoyo que tuvo siempre a pesar de que yo haya cantado y tocado como la mismísima mierda; el Abbey Road que amaba y cuidaba desde que lo compró en 1970 y que me regaló para mi último cumpleaños así lo atesore y conserve cuando él ya no esté. Por último y lo más reconfortante, me queda la hermosa satisfacción de saber que Esteban fue un tipo feliz conmigo, felicidad que dejó plasmada en los mensajes de WhatsApp que me mandó a las 4 AM del día siguiente de presentar “La Biblia según Vox Dei”, en septiembre de 2018:
“¡Hermano! ¡Qué lindo cantamos hoy el Génesis! Cómo me gusta cantar y tocar con vos, mi querido Lucas. Como cantamos en Presente, tampoco esto será eterno, aunque mas no sea porque estoy entrando en la recta final y no sé cuánto me quedará de vida útil para hacer esto. ¡Pero quisiera encerrar esto en un bucle de tiempo y vivirlo una y otra vez! ¡Estoy tan conmovido, amigo! Tengo todo lo que deseaba”.

Esteban, Stefano, hermano querido, viejo… de mil maneras lo he llamado, pero estoy seguro de que la que más le gustaba era ésta con la que lo despido: Gracias y hasta siempre, ¡AMIGO!

Braulio D’Aguirre (7 Delfines):

Esteban es un grande de nuestra música nacional, excelente persona, un bajista excepcional.
El primer o segundo  bajista con el que toqué fue Esteban Cerioni, un lujo para mi tener a semejante músico en mi casa ensayando y a mis 16 años. Ya que en aquel tiempo no se si existían las salas de ensayo por hora y por eso se ensayaba siempre en casa del baterista.
Él me hizo crecer como músico.
Varias veces se ha quedado en casa después de ensayos y recuerdo sus palabras, que siempre tengo en mente cuando me dijo:
«Hay que salir de la cómoda para dar un poco más.»
Lo que se toca cómodo ya lo sabemos por eso hay que darle una vuelta de rosca para crecer en musicalidad.

Adrian Llovera (UT, Arkangel, Acertijo, Llovera) :

Yo hice el secundario en el Instituto Técnico de la UNT, y en la semana en que nos tocaba organizar a nosotros, llevamos para que toque en el salón de actos a Redd. Era el año 1978, y allí conocí a Esteban Cerioni, quien se mostró como lo que fue toda su vida: un gordito bonachón. Con el tiempo descubrí que era bastante enojón, pero nunca dejó de ser un tipo super bueno, muy generoso con sus amigos.
Compartí escenario con él en 1987, cuando me invitó a cantar unos temas de Redd con su banda Club junto a Sergio Tomás y Chechi Bassano, en un recital en el viejo Teatro de La Paz. Para mí fue increíble. Pero lo que lo muestra de cuerpo entero fue que me invitó a su casa para mostrarme los temas que pretendía que cante y al final, cuando ya me iba, me regaló un disco de Queensryche, porque quería que escuche bien a Geoff Tate, su vocalista.
A final de la década de los ’90, cuando ya había vuelto de Italia, compartimos Arkangel. Fue una etapa llena de encuentros, esfuerzos y anécdotas. Él ya trabajaba en el eterno CCC y llegaba muchas veces al ensayo (que fueron siempre a las 2 de la tarde) sin haber dormido. En mitad del ensayo pedíamos unas empanadas por un hueco que había en la pared de la sala y que la vinculaba con una fábrica de ellas. Esteban era el único que se le animaba a las de mondongo. Después de comer era la hora de la modorra pero seguía el ensayo. Cuando llegaba el momento de «El Asesino Sentimental», de Redd, que incluíamos en nuestro repertorio, Esteban dormía sentado en el equipo de bajo, pero seguía tocando sin pifiar una nota.
Un día fuimos a tocar con Arkangel a San Pedro de Colalao, y yo fui con Ana y los chicos (Isaac y Franco). A nosotros nos dieron una habitación cuádruple y al lado les tocó dormir a Esteban con Claudio Nava. Desde nuestro cuarto se escuchaba la animada conversación entre ambos pero luego comenzó un ruido “telúrico”. Era Esteban que se había dormido y roncaba muy fuerte. Nosotros nos dormimos con ese ruido de fondo, pero cuando me levanté a las 8 de la mañana, me encontré increíblemente a Claudio en el patio, con ojeras. Le digo “¿De cómo tan temprano?”. Y me dice: “Dejate de joder. Con semejante ruido no pude pegar un ojo”. Me reí. Esteban también se divirtió mucho con lo ocurrido. Todos no reímos, menos Claudio, claro.
Después compartí otros escenarios con Esteban, cantando ya con Redd o en otros eventos. Grabé un par de temas en el mega proyecto del disco triple que estaba produciendo. Y hasta comenzamos a ensayar lo que fue su proyecto de La Biblia de Vox Dei, que finalmente pudo concretar el año pasado en El Círculo de la Prensa con Ruiz y De León.

Arkangel – Cielos Abiertos (2001)

Lichar Galvan (Programador Radio Fish):

Conocí a Esteban cuando yo operaba un programa que se llamaba Metal Shock.
Recién regresaba de Italia y venía con las ediciones en CD de los discos de Redd.
Al tiempo, se incorpora al programa como conductor y fundamental aportador de material; era un coleccionista. Cuando no podía ir al piso, me pedía que pase a buscar el material y de paso me hacía escuchar otras cosas.
También me lo empecé a cruzar en los escenarios, él como el musicazo que era y yo como asistente.
Nos hicimos grandes amigos y siempre me invitaba a su casa, donde solíamos pasar horas escuchando música que me recomendaba, viendo videos de bandas, tomando te con jengibre (en los últimos tiempos era café), siempre acompañados con anécdotas geniales, que por ahora me las guardo, pero que me hacían partir de la risa.
El Maestro me decía que yo era un puteador genial. Tuve la suerte que me considere su amigo, además de ser del stage de un show que Redd hizo en Buenos Aires, que terminó siendo el disco «Ceremonias Para Alzar El Telón». Y con cada nuevo lanzamiento, como «Reddland» o la re-edición de «Tristes Noticias…» me obligaba a ir de inmediato para escucharlo, siempre orgulloso de lo que había hecho.

Otra cosa que me gustaba de él era como hablaba de los músicos con los que se rodeaba para tocar, me mostraba videos, audios, etc.
Estaba muy orgulloso de lo que habían hecho sus amigos en el show del Circulo de la Prensa, su tributo a Vox Dei, media hora hablándome maravillas de sus compañeros y recuerdo que yo no le creía que el guitarrista tenía una Richie Sambora signature, y me mostraba lo que podía cantar y tocar, ni hablar del batero…, lo llenó de elogios.
Todavía me acuerdo que estaba muy contento cuando Emilio Del Guercio iba a grabar con él, de cuando participó en el disco tributo a Spinetta llamado «Al flaco… dale gracias»; luego de un disco tributo a León Gieco del cual me mandó varias maquetas de lo que iba haciendo; también estuvo en el disco tributo a Litto Nebbia. Ir a su casa era nutrirme de música mientras hablábamos de muchas cosas.

Estaba contento con lo que estaba haciendo, me mostró mucho de ese disco triple o cuádruple que iba a hacer.
La última vez, me comentó que ya tenía el bajo con el que iba a grabar «Tom Sawyer» de Rush.
Estoy escuchando su última recomendación: Skyharbor, que me causó gracia porque apenas llegué a su casa, me preguntó que andaba escuchando y me habló de estos pibes. Me retaba diciéndome «¡¡¿¿Cómo podes escuchar Radiohead??!!», banda que no le gustaba. Y yo algunas veces lo jodía preguntándole si no tenía algún pirata de The Police.
Se lo extraña, cascarrabias, refunfuñón cuando algo no le gustaba. Se lo extraña, al amigo.

Luis Albornoz (Tricupa, Redd):

A fines del 2002, empecé con Carlos Capdevila mi hermano del alma, que vive hace mucho en EEUU, a organizar el evento Reunión de bandas, como Tricupa, Tango y Redd; cosas que habíamos armado antes de 1984. Esteban no estaba tocando y vivía en una office en la cual tenía un cyber, muy de moda en ese momento. Fui a buscarlo y me dijo que lo iba a pensar. No quería tocar, estaba casi retirado. Y vimos que la manera de forzar su vuelta era decir que lo haríamos de todas formas para grabar y filmar en vivo para que quede algo.

Entonces se sumó diciendo que sabía que lo haríamos igual, así que mejor participar para asegurarse de que no haríamos cualquier cosa. Su espíritu de emprendedor y productor artístico pudo más que su retiro. Realizamos tres años seguidos a salas llenas. Y el material se editó, siempre bajo su supervisión limpiando el sonido grabado en vivo. Y de allí seguimos con Redd y diversos integrantes.

Atesoro esto como una de esas cosas que salen bien, al poner de nuevo en escena a alguien tan importante como él. Y su bonus fue tocar y grabar con Tricupa, banda que admiró toda su vida, reemplazando al bajista original y haciendo voces. Gracias a él, Tricupa tiene una versión de aquellas canciones de 1971, que se hubiesen perdido como tantas cosas.

REDD – Ceremonias para alzar el telón – Disco 1 – (2007)

Patricio García (Los Chicles):

Al principio solo conocía su leyenda, sobre todo de boca de un tío mío y de Gabriel Fulgado que era amigo de la familia, pero también de todo aquel iniciado y no tanto en el rock tucumano. Todos sabían de Redd, la banda tucumana que había sacado un disco y había sido parte de la tercera generación del rock argentino. Después en 1997 lo conocí personalmente a su regreso de Italia en «Bonus Track» el programa de David Cohen y Ariel Bellos, y poco tiempo después compartimos escenario por única vez en un recital de homenaje a Lennon en el Teatro Alberdi, donde participé con Los Chicles.

Bastante tiempo más tarde nos reunieron las redes sociales. Tras algunas charlas por Facebook comencé a visitarlo en su departamento en 2017, donde escuchábamos su gigantesco archivo y colección de música. Ambos estábamos enfrascados en ambiciosos proyectos discográficos: yo en la grabación de ‘Listen In Awe’ y él en un proyecto de álbum triple: un disco de covers en inglés, otro de covers en italiano (la cantidad y calidad de bandas del rock progresivo italiano es impresionante, muchas veces superando en ideas a los pioneros ingleses, y por supuesto, lo habían influenciado mucho) y el tercero del rock argentino más canciones originales nuevas.

En su departamento pude escuchar bastante material de este proyecto, ya grabado en buena parte junto a músicos tucumanos de varias generaciones, desde sus coetáneos hasta los chicos nuevos, así como músicos invitados, amigos suyos, históricos del rock progresivo argentino. Lo hacía a pulmón y la cantidad de música a grabar era tan exagerada que, por lo que entiendo, nunca llegó a terminarlo, pero hay sin duda material de sobra como para armar un gran disco, que sería a la vez un gran perfil de lo que Cerioni era.

Esteban Cerioni era un conversador hipnótico. Si te interesaba la música, el rock, y su historia, (o el cine y los comics) no se sentía el paso del tiempo en conversación con él. Como yo, entusiasta de la música hasta el absurdo, compartíamos oscuras pasiones como aquella por Hildegarde Von Bingen, o aquella otra por el krautrock más extremo. De alguna manera se las arreglaba para reconciliar ser un cascarrabias, iracundo y opinionado con ser una persona de una extrema dulzura y generosidad.

Hombre de rock y hombre de bandas (tocó en bandas hasta el último día de su vida y defendía el formato banda apasionadamente), desaprobaba el hecho de que yo estaba trabajando mi disco en soledad y con una computadora. Sin embargo nos habíamos prometido colaboraciones en los respectivos proyectos, que nunca se dieron, más que nada por las dificultades económicas que ambos sufríamos para llevar adelante nuestros discos durante el macritazo.

Cuando me enteré de su muerte, una vez disipados el shock y la tristeza iniciales, en lo primero que pensé fue en que había que resguardar su archivo de música y video que es, como ya lo dije, enorme. Era un obsesivo coleccionista y archivista, y tenía mucho material, no solo de sus bandas y proyectos, sino de gran parte de la historia del rock de Tucumán y de la Argentina. Si se pierde su archivo, la mitad de la historia del rock tucumano se pierde.

Mauro Luque (Zener): 

Justo estamos por lanzar el nuevo material de Zener. Son cinco temas, cuatro de los cuales son temas anteriores reversionados.
Hay uno que es piano y voz, se llama «Las Cartas», es el tema 1 de Polisemia.
Ese tema me pedía Esteban siempre que lo hagamos. Tenía pensado invitarlo para cantar en algún recital.
Habla un poco de la depresión, y de quedarse solo. Me dijo que se sentía identificado con la canción y con Zener en general.
Teníamos pensado grabar un tema de él aparte.
Creo que Esteban tenía proyectos musicales pendientes con mucha gente.
Quizás estaría bueno hacer ese álbum que estaba planeando.

Ale Kaplan:

De Esteban podría decir mucho, y también muy poco.
Lo conocí, supongo, en la que era la casa de Juan Escalante, allá por los ’90.
Recuerdo que yo venía incursionando con bandas de rock. Antes de llegar a aquella casa, ya había recibido noticias de las míticas bandas tucumanas de finales de los ’70, con Tricupa y Redd a la cabeza.
Así fue que cuando llegué a conocer a Juan Escalante, padre de mi entrañable amigo Juan Manuel, y a los otros integrantes de Redd, Manolo (Luis Albornoz) y Esteban, sentía que estaba parado frente a popes de la historia del Rock Nacional (sólo los había visto en fotos en blanco y negro) Años después, el mismo Esteban recordaba ese primer encuentro, puesto que yo le pregunté, obsecuente, si lo podía tocar (inocente fan adolescente) como dándole a entender que me costaba creer que era real, y él pensó: «mientras no me toques el culo, todo bien».
Mi relación con él siempre estuvo mediada por los innumerables reencuentros de Redd. Nunca hice música con él. No puedo considerarme su amigo, pero siempre existió un vínculo de mucho respeto y admiración. Su cultura musical era inconmensurable. Su gran amor por el rock progresivo no le impedía ser un gran cultor del jazz, la música afro latina, la música clásica y otras muchas cosas que logré curiosear en su discoteca, alguna vez que lo visité en su departamento de la General Paz.
Siendo el gran músico que fue y la influencia que imprimió en al menos dos generaciones de músicos, no solo de Tucumán, si no del país (y del submundo cultor del Rock progresivo en todo el planeta), siempre se le notaba una insatisfacción de lo que pudo ser y no fue. Mucho más melancólico que optimista, mucho más valioso que reconocido.
Del gordo me llevo el recuerdo de un tipo apasionado por la música, cabrón, contador de malos chistes y con un corazón tan sensible, que, como dijo Galeano: «nada tenía de malo, y nada tenía de raro, que se le hubiera roto el corazón de tanto usarlo».

Luis D’Orieaux (La Piedra, Los Peces Gordos):

A Esteban y a mi nos une una amistad de muy chicos, desde que teníamos 15 o 16 años; y con una banda que formamos también. Cuando empezábamos a hablar de música (él ya contaba con una colección importante) y tenía trato con gente que le conseguía discos afuera y nos quedábamos en su casa a la siesta hasta la tarde a escuchar música y a charlar sobre proyectos musicales.

A pesar de que éramos muy chicos, ya tocábamos y teníamos mucho entusiasmo porque seguíamos aprendiendo y descubriendo cosas nuevas. Para el año ’72 habíamos empezado a hacer algo que se terminó de gestar entre fines del ’73 y comienzos del ’74 y formamos «La Piedra» con Rody Castro en teclados, quién, junto a Esteban, eran los que componían los temas. También estaban Rody Gil (guitarra), Carlos Minitti (guitarra y voz). Hicimos un par de recitales antes de que Rody se fuera a hacer el servicio militar; aquí todos cantaban, era una banda muy personal y particular. Fue mi primera banda de rock progresivo y la hice con él… lo disfrutamos demasiado.

A medida que pasó el tiempo nos volvimos a reunir con Esteban en una banda de covers, se llamaba «Semáforo Rojo». También pasó por otra banda que yo estaba integrando que se llamaba «Fuz». Siempre estábamos en contacto y reuniéndonos para compartir algo y hablar de música. El tenía la gran satisfacción de haber armado su banda junto a sus ídolos y haciendo temas propios, Luis Albornoz, Juan Escalante y Oscar Imhoff. Ellos eran músicos que tocaban en Tricupa, una banda top de Tucumán, y que tuvo éxito en todo el país. Él los admiraba mucho, yo era quien los grababa. La única grabación en vivo de «Tricupa» la hice yo, él me la pidió y la atesoró como algo muy valioso. Eran sus ídolos, logró tocar con ellos y formar su gran banda llamada Redd.

Tengo los mejores recuerdos como amigo y compañero de banda, de escuchas, de largas charlas… Vivíamos muy cerca en aquella época y le gustaba mucho ir a mi casa; encima era un cocinero impresionante. Un día se fue a mi casa a cocinar ravioles (como buen italiano), para toda mi familia, le llevo mucho tiempo y trabajo hacerlos pero a él no le importaba.

En algún momento hablamos de juntar a «La Piedra» (banda en la que fuimos compañeros) para celebrar los 44 años, pensábamos en hacer un homenaje a esa banda, pero quedó trunco. Hubo un tiempo en el que estuvimos desconectados, que fue para la época en que él viajaba mucho con Redd.

Fue un gran amigo, un gran músico, lamento no haber estado en su despedida… Se fue de la manera de los grandes músicos, se fue feliz haciendo lo que a él le gustaba, tocando su bajo arriba de un escenario…

Se fue un hermano de la vida y de la música.

Leo Vera

Esteban le dio muchas manos a chicos jóvenes. Siempre me hablaba de los músicos jóvenes con los que estaba tocando, y el aprecio que les tenía. Fui a su velorio y vi mucha gente joven, varias generaciones.
Lo invité a tocar en el bar Irlanda ya que era mi cumpleaños, y el lo consideró un honor. Últimamente estaba hablando bastante con él, me había ido a ver a un show, grabé y conozco bastante lo que estaba haciendo.
Grabé para su disco triple, ahí es cuando lo conozco a Esteban. Le dije a Isaac Llovera que terminemos el disco que venía haciendo, y se sumaron Chechi Bazzano, Daniel Amani, Gustavo Parrado y otros, para colaborar para grabar y terminarlo. Íbamos a grabar 2 canciones con Adrián Iaies, Pollo Raffo, Javier Podazza, estaba todo listo y nunca se dio que podamos terminarlo de grabar.

Chechi Bazzano (Los Peces Gordos, Tripas Calientes): 

Lo conocí en el Teatro San Martín, Esteban era cantante del coro estable de la Provincia. Ahí nos hicimos amigos, y visité mucho su casa, tenía un montón de música que me hacía escuchar. Armamos varias bandas, tocando sus canciones y las mías, y compartimos recitales juntos. Tengo muchos recuerdos con él, haber estado zapando en un altillo en Buenos Aires, o tocando con el Pollo Raffo, o Pusineri.
Me encantaba su sonido de bajo, bien definido, poderoso y con mucha presencia. Era característico. Cantaba muy bien también
Era un amante de la música, y siempre estuvo conectado a lo que pasaba, haciendo recitales, homenajes, o tocando con muchos chicos.

La semana anterior al show del Bar Irlanda lo encontré y me comentó que íbamos a tocar juntos, en el cumple de Leo Vera. Hace rato que estábamos planeando tocar juntos y no se daba. Yo quería cantar “Bajan”, de Spinetta, y el me dijo “todos tocan esa, hagamos otra”. Él quería hacer “Té Para Tres”. Esa noche ya se había sentido algo mal, le recomendaron internarse pero no quiso; dijo “si me interno, me muero, así que no me voy a internar”, y le recomendaron que se quede afuera.

Cuando estábamos para los bises, Esteban me dice que quería volver a subir a tocar, y se puso firme para subir, así que le dije que tocábamos una canción con Gustavo Parrado y luego subía a cantar “Té Para tres”, que es la que él quería. Hicimos las dos primeras estrofas, los solos, y cuando estábamos por empezar a cantar de nuevo la última estrofa me agarra del antebrazo y se fue resbalando para atrás, y cayó con los ojos abiertos.

Todavía no caigo de lo que pasó.

Esa fue la despedida. Pasó de un momento de estar rodeado de amigos, haciendo música en un escenario, a otro plano. De la música al silencio. Me quedó esa imagen de Esteban, y me va a quedar por siempre.
Era una gran persona, muy responsable, y tanta responsabilidad que tenía para con todos, su trabajo, sus proyectos y las cosas que hacía, esa presión que se imponía a sí mismo, de alguna manera le pasó factura.

Adiós Maestro

Como verán, fue una persona muy querida (a pesar de ser cascarrabias jajaja), a todas las generaciones inspiró y ayudó con su música y amistad a que el rock tucumano crezca por sobre todas las cosas. Lo vamos a extrañar mucho..

PD: Los que hacemos TucumanRock rendimos este pequeño homenaje a su memoria. ¡Hasta siempre querido amigo!, ya nos volveremos a encontrar para seguir disfrutando de buena música y largas charlas.

 

Backstage de la Grabación de «Corazón de Blues» – Video Inédito

De la grabación de «Corazón de Blues» quedó un VHS que muy pocos pudieron ver, donde fue registrada la grabación de este discazo, ademas de la buena onda de la banda entre sus integrantes, más lo que fue la convivencia en el estudio de grabación.

«Si llega a salir a la luz ese video….» sentencia Iguana en la nota que hicimos para recordar «Corazón de Blues», el disco de Peces Gordos, a 20 años de su presentación. Parte de,«creo que quedó filmado por ahí», ese mismo lo podrán ver acá, y leer algunas cosas que nos contaron que quedaron fuera de la nota anterior.

Cachi: Durante la grabación le hacíamos creer a Panchito que Juan Antuz era gay, Juan se prendió. Panchito era el nuevo y había que hacerle las bromas. Cantábamos los coros medio desnudos con Iguana, pero trabajamos profesionalmente igual. En esa época estaba de moda la película «Hércules» de Disney, y habían sacado un postrecito, y el Gordo decía que necesitaba esos postres para tocar mejor y había que ir a buscarlos jajajaja.

Chechi: Luis ya venía mal con el tema de la insulina y el azúcar, no podía comer dulce, y se había emperrado en que quería los postrecitos «Hércules», y si no, no grababa, se ponía como un chico.

Video inédito de los Peces grabando «Corazón de Blues» – Parte 1

Vampiro: Lo que más me acuerdo de la grabación fue un espantoso dolor de espalda que me agarró justo antes de llegar a Santiago. Así que entré a la sala no a tocar… Entré inmediatamente a que Pablo me ponga un Klosidol inyectable. Después estuve como 10 horas con el saxo colgado. Fue maratónico el proceso de grabación.

Cachi: En la grabación cayeron a vernos Angelito Aragonés y un montón de músicos amigos de allá para divertirnos más. Asados y el de hecho de haber estado en mi casa, compartir ellos con mis viejos, son cosas que siempre se acuerdan. Y las bromas en el teatro, hacerles creer a Pablo y Chechi historias de fantasmas, cosas que no se van a volver a dar, o si, no sé, todo se recuerda y se lleva en el corazón.

Iguana: Grabamos como 24 horas seguidas, empezando a las 10 de la mañana de un sábado y terminamos a las 8 de la mañana del otro día. Hay videos de eso que todavía vemos y nos reímos, tener que grabar a las 5 de la mañana las voces muy cansados, no parábamos de reírnos, fue muy gracioso todo lo que pasó ahí. Si llega a salir a la luz ese video vamos a matar de risa a más de uno.

Luis: Recuerdo que me dormía entre tema y tema, como era el primero en grabar y entre tema y tema me ponía a dormir, por el mismo trajín y cansancio, creo que quedo filmado por ahí, después comíamos unos sandwiches gigantes de un lugar que se llamaba “La Mamadera”, aparte de los asados que compartíamos.

Pancho: Fue arduo, lo logramos a base de esfuerzo y transpiración, pero la pasamos muy bien, había muy buen feedback y química entre todos, era un grupo bastante heterogéneo, de distintas edades, pero a la hora de juntarnos la pasábamos muy bien e íbamos con ganas a compartir ensayos, shows, y toda esa energía se nota y se plasma a la hora tocar, ensayar o grabar.

Cachi: Fue una experiencia tremenda grabar el disco «Corazón de Blues», pasarla excelente, divertirnos reírnos y portarnos lo más profesional posible.

Video inédito de los Peces grabando «Corazón de Blues» – Parte 2

Pd: Ojalá que esta nueva reunión nos de la oportunidad de volver a encontrarlos en un estudio de grabación haciendo lo que más les gusta.

Hasta la próxima viejas!!!

Un Lugar Donde Me Sienta Feliz: Peces Gordos y los 20 Años de Corazón de Blues

Ya habíamos contado en otras oportunidades sobre grabaciones en el rock tucumano. Desde los simples de Bangs y Fantasmas, pasando por los discos de Redd, demos y producciones independientes, hasta llegar al CD de 448 en 1996, al que seguro también le debemos una nota.

Sin desmerecer los compilados editados en CD, “Una Historia Diferente” de 1995 y “Rock a Toda Vida” de 1997 (del que verán que tiene algo que ver con lo que contamos hoy), tomemos entonces al de 448 como el primer CD de una banda tucumana, sigamos con el que sería el segundo CD, el de Pipa Ogayar, “Nada, Nada, Nada”, editado en 1997. Pero llegaría 1998, y con él 4 bandas, fundamentales en esos años, que asumirían la tarea de poner en plástico y aluminio sus primeros trabajos: La Insignia, Peces Gordos, La Banda de Tu Hermana y Karma Sudaca.

Comencemos entonces por Peces Gordos, el primero de los cuatro en grabarse. Con ustedes, “Corazón de Blues” a 20 años.

Portada de «Corazón de Blues»

Cómo se armó la banda:

Luis d’Orieux (Batería): La banda la armamos en un pub que se llamaba “La Rambla” (era como un subsuelo en la calle Corrientes entre 25 y Laprida), yo estaba como encargado ahí de la parte musical. Ese fue el comienzo de Los Peces, en el año 1993, y en el ’94 nos afianzamos como banda.

Pablo Pacífico (Voz): la banda está formada desde principios del ’94. La formación se empieza a consolidar en el ‘95/96 y comenzamos más seriamente con los temas nuestros.

Ricardo Iguana Abregú (Bajo): Yo entré al mes de que se formó la banda, reemplazando a Pedro Gómez.

Chechi Bazzano (Guitarra): yo creo que entré en el ’95, y para el ’96 ya estaba la banda armadísima, con Cachi, Iguana, Pablo y el Gordo, y con Vampiro incluso, que estaba en esa época.

Luis: Cachi es de Santiago del Estero e iba a todas nuestras tocadas, hasta que un día estaba entre el público, lo invitamos a subir y le propusimos pertenecer a la banda.

Cachi Pajón (Teclados): Yo ya venia de Santiago haciendo otras grabaciones con mis bandas de allá, con grupos de folclore, de guaracha, pero yo me vengo a Tucumán por Los Peces.

Luis: Panchito se subió a zapar una noche en Rosario de la Frontera y no se bajó más

Pancho Gómez (Saxo Alto): En enero de 1997 Silvio Mercado (N. del R.: baterista de varias bandas desde los ‘80s) los llevaba para Rosario De La Frontera (mi ciudad) y hablando con ellos sobre intentar cambiar un poco el sonido de la banda e incorporar un saxofonista, Silvio les dice que justo adonde iban estaba de vacaciones un saxofonista que cursaba en Tucumán. Me presenté en la prueba de sonido y quedamos de acuerdo en las canciones en las que iba a participar esa noche. Salió todo bien y terminando la noche me invitaron a tocar con ellos el siguiente fin de semana, y después ya me invitaron a integrarme al grupo.

Iguana: A Panchito lo conocimos una vez que fuimos a tocar a Rosario de la Frontera, él es de ahí, y se sumó para siempre. Hubo otros que se sumaban de acuerdo a la necesidad, como Vampiro y Carlitos Anastacio, que grabaron los vientos junto a Pancho.

Eduardo Vampiro Vardiero (Saxo Tenor, invitado): No recuerdo exactamente cuando empecé a tocar con ellos, pero habrá sido entre unos meses antes de la grabación y hasta un año y medio después. Mí participación en Los Peces era exclusivamente en sus shows de ese album. Fui el primer saxofonista.

Contratapa de «Corazón de Blues»

Las Canciones:

Chechi: a fines del ‘95/’96 componíamos las canciones en la casa del Gordo, en la calle Virrey Vertiz, salvo Peces Gordos, que ya estaba hecho, y Para mí, que Pablo ya lo tenía hecho pero en otra versión, era más rápida y yo se la arreglé para que quede como se grabó en el disco. Las canciones salían por zapadas o alguna idea que tirábamos, enseguida Pablo esbozaba una melodía y nosostros se la completábamos, hicimos los arreglos ahí. Para los arreglos de vientos tiraba algunas ideas yo. A las letras, Pablo mayormente las escribía en el ensayo, no sé si fue la de Barrio Oeste II o Patricia Natural, que la escribió al toque y después de cantarla una vez hizo un bollo y tiró la letra, y ya se la acordaba.

Cachi: Cuando entré a la banda tenían 5 canciones propias, Peces Gordos, Mucho Poquitito y Nada, Para mí, y otros 2 que descartamos. Yo era el nuevo y tocaba de otra forma diferente a los anteriores tecladistas. No opinaba absolutamente nada al principio, después empecé a proponer cosas musicales y empezaron a gustar y es como que les empecé a abrir la cabeza y ellos empezaron a abrirme la cabeza a mí. De ahí empezamos a componer algunas canciones. Después me abrieron un poco el camino para que pueda meter composiciones mías, más que nada la música porque las letras las hacía Pablo. Chechi hizo muchas composiciones, Iguana también, era una banda con cabezas bastante polenta, y teníamos carácter fuerte también.

Iguana: Peces Gordos salió en una prueba de sonido que hacíamos antes de tocar en Alto Urquiza, las demás salían en los ensayos.

Luis: en el camino de aquellos viajes, aprovechábamos para ir componiendo y armando temas o sacando covers y armar la lista de temas.

Cachi: Patricia Natural, por ejemplo, salió en Santiago. Había una travesti que se llamaba Patricia; Pablo le agregó el Natural, hizo la letra y se completó todo. Para Mí fue la primera canción que compuso Pablo, cuando tenía 15 o 16 años. Después salió Barrio Oeste II, que fue genial, cuando la terminamos de componer fue como que la canción nos dictaminó sola todos los arreglos. Las canciones iban saliendo así.

Chechi: laburábamos tocando covers y un par de canciones propias, Peces Gordos y Blues de ReMI de Ariel Ortega (N. del R.: ex tecladista), después nos fuimos consolidando como banda de canciones propias. Fue una gran experiencia de composición grupal. Si bien el disco tenía la influencia de Memphis y otras bandas, las letras hablaban de lo que pasaba en Tucumán, o de historias que había vivido Pablo, o los Peces durante las giras.

Los Arreglos:

Pablo: los músicos que estaban eran demasiado buenos, y los arreglos y las formas que les daban a mis letras y a mis canciones primitivas eran grandiosas.

Pancho: Hubo muchos ensayos en lo del Gordo, mucho de dejar volar la imaginación, intercambiar ideas, opiniones, matices. Uno caía con una idea de canción que se estaba gestando, esa idea empezaba a mutar con los aportes de los integrantes, siempre llevando el estandarte Chechi con su conocimiento, tambien Cachi con su formación académica, todos hacíamos lo que podíamos. Luis no tiene formación académica pero tiene mucho oficio, años tocando.

Iguana: lo que más recuerdo es hacer los arreglos de vientos y esas cosas sin saber, no teníamos idea, nunca habíamos arreglado canciones para un disco, lo hicimos todo nosotros.

Vampiro: Imposible olvidar como se hicieron los arreglos. Estaban hechos por Chechi y por Cachi, o sea, intocables prácticamente. Es que es MUY distinto pensar arreglos de vientos si no sos instrumentista de vientos. Las alturas, ligaduras e inflexiones son casi opuestas entre una guitarra y un saxo. Fue (al menos para mí) un dolor de huevos aprenderlos. Y por eso te destacaba que fui el primer saxofonista, a mí me tocó hacer sonar esos arreglos. Fue bastante peliagudo. Cuando entró Pancho (que ya estaba establecido como el saxo titular) fue al mismo tiempo que Carlitos Anastacio en trompeta, y las tres voces ya estaban completamente resueltas. No te olvides que eran arreglos de Chechi «1000 acordes» Bazanno y Cachi Pajón, docente titulado de piano y armonía. En resumen, salvo tocarlos, estaba todo resuelto.

Chechi: La preproducción se fue haciendo mientras planeabamos el disco, fuimos con las canciones bastante aceitadas, los arreglos estaban escritos, los de vientos principalmente. Alguna cosita puede haber salido en el estudio, pero la mayoría ya estaban hechas.

Peces Gordos – Mucho, Poquitito y Nada (clip)

Ya contados los detalles de cómo se fue armando la banda, las canciones y arreglos, llegaría el momento de grabar, y ahí es cuando volvemos al citado compilado “Rock a Toda Vida”. El germen de este CD fue un concurso donde, durante 4 domingos, un montón de bandas tocaron en las instalaciones del shopping de la Terminal y un jurado evaluaba e iba eligiendo las que iban a una fecha final. Algunas bandas no participaron, varias históricas fueron quedando afuera (caso Los Chicles, Juez Dredd, Khatrú, entre otras) y en la última jornada quedaron seleccionadas las que grabarían 1 canción (La Insignia, Hocus Pocus y El Negrex) y las que grabarían 2: Karma Sudaca, Hernán Vallejo con Stradivarius, Casta y Pura, Los Anteojos del Tío Freddy y, claro, Peces Gordos, quienes tendrían sus canciones al inicio del disco (Barrio Oeste II) y cerrándolo (Pollo a $6), aunque no sería la mezcla que escuchamos en “Corazón de Blues” sino que es la que harían los productores sin intervención de las bandas participantes. El compilado saldría editado en 1997. Sigamos con el relato de los protagonistas de esta nota:

Luis: se vio la necesidad de grabar, justo en ese momento ganamos un concurso de bandas, era un compilado de distintas bandas. Fuimos a Santiago a grabar este disco en el estudio “La Mosca”, de Juan Antuz. Nos dieron la posibilidad de grabar 2 temas para el disco.

Chechi: y ahí salió la idea de grabar el disco completo. Cachi ya tenía experiencia de grabar ahí, y los resultados habían sido buenos.

Iguana: Aprovechamos ese estudio porque ahí grababamos las bandas que habíamos ganado el concurso de «Rock a Toda Vida». Esa grabación de 2 canciones no nos costaban dinero ya que la pagaba el shopping de la Terminal, y grabamos las otras canciones.

Cachi: Uno de los productores del compilado era uno de los guitarristas de Virus (Daniel Sbarra), ellos no tocaron nuestro laburo, realmente estábamos haciendo las cosas bien. Fuimos la única banda a la que no le dijeron nada, ni tocaron nada de los controles.

Luis: Varios teníamos experiencia de grabar, pero grabar con Los Peces era algo especial, fueron días muy intensos, porque nos fuimos un viernes después de tocar a la tarde. Al otro día arrancamos a grabar a primera hora, ahí se nos sumaron Vampiro y Carlitos Anastacio.

Cachi: se grabó en 2 fines de semana. Tocamos el viernes en el Shopping de la Terminal, desarmamos y nos fuimos a Santiago, nos quedamos en mi casa, y arrancamos el sábado a la mañana hasta el domingo a la noche, esa fue la primera sesión.

Iguana: Grababamos todos juntos guitarras, baterías, bajos, vientos y las voces, y el resto lo grabó Cachi después, todavía estaba viviendo en Santiago, y después invitamos a Juan que puso un solito. Grabamos como 24 horas seguidas, empezando a las 10 de la mañana de un sábado y terminamos a las 8 de la mañana del otro día.

Pancho: era la primera vez que grababa con una sección de vientos. Yo tenía todavía mi primer saxo, aún con la boquilla original, que nunca es de lo mejor, y estar con ellos que ya tenían su sonido y mucha experiencia fue algo enriquecedor. Grabar los 3 vientos juntos fue un desafío tremendo, más con Juan siendo tan meticuloso, nos hacía escuchar los detalles para poder conjugar a la perfección los vientos y lograr la armonía, los tempos, los detalles, los crecientes y decrecientes.

Arte interno de «Corazón de Blues»

La primera parte de la grabación comenzó el sábado 12 de Abril de 1997, y terminaría el día lunes 14, si bien en el libro interno del CD figura “Entre el 14 y el 16”. El lunes 14 era el día que tenían asignado para grabar las canciones del compilado, que se hacían a un día por banda. En esos días se grabaron las canciones “Peces Gordos”, “Mucho, Poquitito y Nada”, “El Barquito”, “Barrio Oeste II”, “Gato Negro” y “Pollo a $6”. La segunda parte se haría entre mayo y junio, ya sin Vampiro ni Carlos Anastasio, y con Ramón Antuz al comando de la consola, debido a la ausencia de Juan que en esos momentos era el guitarrista de Peteco Carabajal.

Cachi: Después yo grababa los teclados, se grabó el solo de Juan (N. del R: para “El Barquito”) que lo grabó el solo, me mostró varias opciones pero la primera que grabó estaba bárbara. Yo venía tocando con Sandra Diaz Alderete, canta muy bien y era el registro que daba para lo que necesitábamos. En menos de una hora grabó los coros (N. del R: también para “El Barquito”) y estuvo fantástico.

Pablo: A «Para mí» lo grabamos de una sola toma, ninguno quería grabarlo, decían que les sonaba a Macaferri & Asociados. Chechi tarde en la noche decide grabarlo y lo hacemos de una sola toma, ya casi cuando estaba todo hecho. Es una canción que si quedó en el tiempo se lo debe a si misma.

Cachi: En la segunda sesión Chechi se tenía que volver a Tucumán antes, y en una sola toma grabó Para Mí, con una guitarra acústica Yamaha de 12 cuerdas mía.

Cachi: la semana siguiente yo volvía a Santiago y empezábamos las mezclas con Juan, la idea era que sonara como si estuviéramos tocando en vivo. Pero hubo un inconveniente, por que la primera tanda la había grabado Juan Antuz y la segunda Ramón. Si te ponés a escuchar hay algunas diferencias, en el sonido de las baterías más que nada, pero se pudo equiparar. Elegimos el estudio El Pie, de Alejandro Lerner, para masterizar con Sebastián Hillman y Mario Breuer, quedó muy bueno.

Afiche de la presentación de «Corazón de Blues»

Si bien venían tocando sus canciones antes de grabarlas, fueron ganando protagonismo en los shows siguientes a la grabación, sonando en las radios, hasta llegar a la gran presentación oficial del disco, el 8 de Agosto de 1998 en lo que en ese momento se conocía como La Zona (dado que el grupo La Zona lo regenteaba), pero que en realidad es la Sociedad Francesa de San Juan 751. Para esos shows también incluyeron algunos covers (la apertura de Green Onions, What a Wonderful World), las 10 canciones del disco, y algunas canciones nuevas que no llegaron a grabarse (Rock & Roll de Federico, Lluvia de Verano, No Llores Más y Fanky). Ahora esa es la pregunta, ¿por qué no se grabó otro disco?, ¿Qué pasaría de ahí en más con Peces Gordos? Dejemos que la cuenten ellos:

Cachi: Cuando empezamos a ir a Buenos Aires, fuimos a un lugar en San Telmo invitados por la gente de Blues Special, y participamos de un compilado en vivo, grabado por Rinaldo Raffanelli (N. del R.: bajista de Sui Generis, Polifemo, etc). En esa época Chechi ya no estaba, estaban Cuchón y Dani Pacheco. Hubo intenciones de grabar un disco, se iba a llamar Piel & Hueso, ya teníamos el material, pero fue una época en la que tocábamos muchísimo, andábamos mucho de gira, llegamos hasta Bolivia, Buenos Aires, todo el NOA, no había mucho tiempo de entrar a grabar. Nos separamos, y cuando volvimos en el 2012, llenamos el Teatro Alberdi, y decidimos, en vez de grabar un disco, sacar un DVD con ese show. Después empezamos a tocar, se compusieron canciones nuevas, pero nunca pudimos concretar un segundo disco. Y luego se vinieron las ultimas formaciones de Los Peces de las cuales ya no participe.

Iguana: No sé porqué no se hizo otro disco, llegó un momento en que Chechi se fue de la banda, y desde ahí no se produjo más de lo que ya estaba, veníamos tocando mucho el mismo repertorio. Ya estaba cansado, el ambiente musical estaba pudriéndose, muchas bandas de covers con computadoras. Nosotros jamás largamos una secuencia o una pista de nada, con esas cosas se iban perdiendo mis ganas, mi tolerancia hacia situaciones comunes que hay en todas las bandas, pero a veces uno las soporta y después las deja de soportar, fue mi caso, y me fui.

Chechi: Hay nuevas canciones grabadas en vivo, que nunca terminaron siendo un disco. En un momento empezamos a patinar, ya teníamos material para un nuevo disco, por eso termino dejando la banda, yo estaba con muchas ganas de seguir componiendo y otros no tanto.

Luis: teníamos material para grabar varios discos, temas que fueron tocados en vivo y quedaron registrados en video, que seguramente en algún momento los vamos a grabar.

Pancho: se apagó un sueño que cada uno, algunos más otros menos, tenía; una ilusión que se fue dando contra la realidad y se terminó de estrellar cuando el manager (Federico Mainardi) en un viaje a Buenos Aires se puso en contacto con una gente que se iba a hacer cargo de producir este disco y los posteriores, hacer giras, darnos a conocer a otro nivel; llevarnos al plano nacional. Pero nos sugerían que para que esto funcione fuéramos al menos 3 veces al año a Buenos Aires con una estadía de 3 o 4 semanas, lo cual fue una puñalada letal. Cada uno tenía su familia, algunos con hijos chicos, su trabajo, algunos en relación de dependencia. Para mí era abandonar mi objetivo principal de obtener mi título universitario, tenía que dejar mi carrera. Nos cambió a cada uno los sueños, las ilusiones, disgregando esa unión que teníamos, mató la posibilidad de hacer otro disco, nos dimos con que para lograr todo eso teníamos que andar mucho y lejos mucho tiempo. Ninguno estuvo dispuesto a sacrificarse hasta tal punto.

Iguana: Los Peces siguieron tocando mucho tiempo más, y no fue hasta una cena de fin de año de Swan donde nos juntamos con Chechi y Luis y conversando, salió la idea de volver, y concretar cosas que no se habían podido hacer, no sé si por falta de ganas o que, pero se habían dejado de hacer y yo tenía ganas de concretar (ese fue por el motivo por el que me fui, y también el motivo principal por el que me volví a ir). No estábamos concretando nada, teníamos un disco entero listo para grabar y no lo grabamos, querían hacer más temas nuevos y yo quería dejar plasmados los que ya teníamos.

Volante del show presentación de «Corazón de Blues»

Parafraseando a la canción emblema del disco, “Para Mí”, hay momento de su vida como banda que se llevarán hasta el fin. Consultados acerca de su visión del disco con el tiempo transcurrido, fue una constante que mezclaran como ven y sienten el disco ahora con una catarata de recuerdos de su vida en la banda. Tanto que hizo que celebraran los 20 años del disco y surgiera una vuelta a la actividad que solo el tiempo dirá que les/nos traerá (¿canciones nuevas? Disco nuevo? Unos shows y siguen con sus vidas musicales?). Leamos que balance sacan del disco:

Pablo: Creo que el disco tiene el toque  justo de rock pero no tiene un estilo determinado, varía entre rock, funk, de todo un poco pero con la personalidad que tenía en ese momento la banda, que era bastante ecléctica ya que veníamos de tocar de todo. Es un disco que va a quedar en el tiempo como algo de avanzada para esa época, no creo que hay canciones que sean fáciles, más allá de Para Mí que es un acústico, son todas bien elaboradas con letras que dicen algo, con cortes, puentes, remates, creo que es un buen disco. Fue como un parto esperar al correo, recibir las cajas, abrirlas. Tuvo su espera y su misterio eso de hacer un disco, fue una de las cosas más lindas que me pasaron

Iguana: Las canciones me las acuerdo a todas, creo que si nos juntamos ahora a tocar las canciones nos acordaríamos todos. Hay canciones que no están en el disco que me gustan más de las que están. Lo que pasé con Peces Gordos fue una cosa única, increíble, muy divertida, fuimos familia, y de haber sido familia quedamos muy amigos entre todos, nadie se fue peleado con nadie ni con ningún tipo de rencor, nos seguimos viendo, con Chechi tuve una actividad musical intensa, toqué en la banda de Cachi, todos seguimos nuestra parte musical, pero creo que ninguno llegó a tener con sus otros proyectos lo que se tuvo con los Peces, que fue increíble. Hicimos cosas que no recuerdo otra banda que lo haya hecho, salvo La Banda de Rock & Roll (N. del R.: banda de Santiago Caminos de principios de los 90’s) usando escenografía, actores, video

Vampiro: Estuve escuchando algunos temas del disco hace poco, está bien, los Peces siempre buscaron un sonido clásico, que fue logrado. Es un gran disco, con canciones que se instalaron a fuerza de ser excelentes canciones, Y todo Tucumán conoce varios temas de ese álbum. La verdad es que fue una experiencia fundamental en mí carrera, Tanto desde lo profesional como desde lo afectivo, Tocamos en todos lados realmente, incluso giramos con Memphis La Blusera. Y la amistad, el cariño y el respeto con todos los Peces es invaluable e inolvidable para mí

Pancho: no me acordaba que había pasado tanto tiempo, no lo tenía presente, se me vienen todos los momentos encima. Lo recuerdo de la mejor manera, fue una etapa maravillosa, espectacular. El momento de la presentación, y lo que vino después, me trae muy buenos recuerdos; todos los desacuerdos que pudo haber quedan opacados. Estoy muy agradecido a cada uno de la banda de que me hayan dado este lugar y darme todo lo que me dieron

Cachi: En estos años que no estuve tocando con ellos siempre de una u otra forma la gente se acercaba y me hacía acordar. Una vez lo estaba bañando a Balti (N. del R.: su hijo menor), tenía un año y medio, 2, era chiquito. En la casa de enfrente había obreros, que siempre escuchaban radio, y uno cambia el dial y justo estaba sonando Barrio Oeste II.

Luis: “Corazón” fue un álbum sumamente fructífero que nos dio muchas satisfacciones y que además se escuchó en todos lados, hasta tuvimos la oportunidad de ir a tocar con Pablo a EEUU. Nos duró mucho “Corazón de Blues”, 20 años pasaron y se sigue escuchando.

Pablo Pacifico, Iguana Abregu, Chechi Bazzano, Luis d’Orieux, Cachi Pajon

Seguro se están preguntando que están haciendo los Peces con su vida musical, así que acá vamos: Cachi Pajón tiene Mil Castigos (antes llamados Imago, por donde también pasó Iguana), y además acaba de sacar un disco solista instrumental, “Ancestros”. Chechi toca en Tripas Calientes (por donde también pasaron Luis e Iguana) y en C-Nota (con Iguana). Pablo canta Jazz y se presenta como solista acompañado por los Sukampiones (con algunos musicos que pasaron por otras formaciones de Peces). Luis tiene La Pesada del Gordo con músicos muy jóvenes del interior. Pancho vive en La Cocha, divide su carrera de contador entre capital, el sur de la provincia y Catamarca. Iguana toca en C-Nota con Chechi y en Panzones (con su hijo Facundo)

 Concluyamos entonces con un imaginario brindis por estos 20 años de unos de los discos claves de la escena rockera tucumana, de una banda igual de trascendente, mientras esperan la siguiente nota de repaso de alguno de los otros 3 discos que estamos preparando.

 Contanos acá abajo tu recuerdo de “Corazón de Blues

 

Eduardo Marce y Alvaro de la Vega

Tucumán en Cinta – Parte 3

Seguimos recordando algunas grabaciones del rock tucumano en esta última parte de las 3 que componen esta nota.

A mediados de los 90, y con la llegada del ADAT (un sistema de grabación digital en cassette de video SVHS) llegaría el Estudio Suono, donde se grabaron los demos de Lady Penélope, banda que luego se llamaría Los Chicles y también ellos registrarían ahí sus demos y primeros trabajos. En ese estudio luego grabarían El Cuervo, Poder Enano, DEC, y muchos más.

Gerardo Alderete, tecladista de varias bandas durante los 80, comenzó grabando pequeñas producciones en un grabador Tascam a cinta de 8 canales, que también sirvió para grabar el disco perdido (robado, en realidad) de Acertijo. Su próximo paso fue abrir en la planta alta de su casa familiar, los Estudios del Jardín, también con tecnología ADAT, primero en 16 canales y después saltando a 24.

 La Banda de Rock And Roll - Ruleta Rusa - 1992 - TucumanRock

Es en ese estudio (que sigue en la actualidad en el cuarto piso del Ente Cultural) donde se registraron algunas de las grabaciones clave en el primer lustro, como son los cassettes (copiados artesanalmente) de La Banda de Rock & Roll (Santiago Caminos, Luis Corvalán, Victor Fernández, Luis Gómez Salas, Franco Pinna y Chechi Bazzano) y El Negrex & Los Almirantes (Negrex Delgado, Gustavo Parrado, Javier Almirón y José Almirón). Sí, adivinaron, están descatalogados también, pero algunos archivos circulan por ahí.

Una Historia Diferente - Tucuman Rock - La Sesion - La Banda de Rock N Roll - Juez Dredd - 1994 - TucumanRock

Unos años después, en 1994 y en el mismo estudio se registraría lo que es el primer CD y la entrada al mundo digital de la escena rockera tucumana, aunque haya quedado olvidado. Se trata del compilado “Una Historia Diferente”, producido por una empresa de viajes estudiantiles, y que nucleó a Punta Persa (Marcelo Bertolino, José Fernández, Marcelo Ruffino, Gustavo Spindler y Rafa Vargas), La Sesión (Flavio Vazquez, René Darwich, Silvio Mercado, Gerardo Alderete, Cecilia Paliza y Hernán Soria), el entonces trío Juez Dredd (Raul Aybar, Pipa Ogayar y Daniel Amani), La Banda de Rock & Roll (ya sin Chechi Bazzano) y una suerte de canción institucional del rosarino Lalo de los Santos.

Tucuman Rock Compilado - La Insignia - Juez Dredd - Punta Persa - La Sesion - Peces Gordos - 1995 - TucumanRock

Un año después llegaría otro compilado, pero solo en cassette, llamado «Tucumán Rock», que incluiría a La Insignia (Fabián Cosiansi, Timmy Aciar, Willy Acosta, Mario Marquez y Darío Souza), Juez Dredd (sin Ogayar y con Bernardo Kutscher y Pancho Gonzalez), Punta Persa, La Sesión (Paliza, Vazquez, Alderete, Exequiel Frías y Fabián Falzone) y una de las primeras formaciones de Peces Gordos (Pablo Pacífico, Luis d’Orieux, Ricardo Abregú, Chechi Bazzano, Leo Vera y Ariel Ortega). Grabado en Estudios del Jardín, contiene 2 canciones de cada una de las bandas, quienes financiaron colectivamente la edición.

Para 1996 la cosa avanzaba y llegaría un punto fundamental: el primer disco de 448. También registrado en los Estudios del Jardín, es el primer CD de una banda de rock de Tucumán. Si para ese entonces, a 2 años de su debut, la banda (y su convocatoria) crecía show a show, a partir de ese disco pasaron los límites de la provincia y hasta del país.

Cerramos este repaso acá. 448 marca un quiebre en la época, y merece algunos informes más exhaustivos. Cambió la forma de producir, los lugares donde hacer shows, se abrió el juego a los shows en barrios, y el resto de las bandas se dieron cuenta que era posible editar un CD, algo difícil y desconocido en ese tiempo. Había un público (que siguió creciendo) que empezó a consumir música local e incluso a hacerla. Muchos CDs se editarían en los próximos años y en algún momento se irán comentando en esta página, así que dará para muchas notas más. Además, la cinta no sería necesaria, y nuevas tecnologías y formas de producción harían todo más accesible. Pero eso ya lo saben

Muchas historias resumidas en esta(s) nota(s) merecerán su propia post, o no, y seguro olvidamos demos o grabaciones, que ustedes pueden recordarnos. Porque TucumanRock.com somos todos.

448 - TucumanRock